domingo, 9 de septiembre de 2018

Islandia-Iceland

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Álvaro Machuca Puente ©

sábado, 4 de agosto de 2018

La inmigración nunca será la solución.

Fuente: Wikipedia.
Debido al reciente cierre de las vías migratorias que afectaban a otros países, la inmigración vuelve a ser tema de preocupación en España, las mafias que operan en África vuelven a poner su punto de mira en nuestro país y esta vez más organizadas que nunca.

Aprovechándose de conflictos pasados y el éxodo de refugiados de guerra, muchas de estas mafias han aprovechado el momento y están operando a todo rendimiento con el tráfico de personas. Mientras tanto Europa vuelve a improvisar y actuar según la marcha de los acontecimientos, como si la presión migratoria fuese algo novedoso y con fecha de caducidad. Una Europa dividida, donde cada país elige que hacer, sin importar lo más mínimo lo que esto produzca para el resto de estados miembros. Millones y millones de euros invertidos en poner parches a una situación que nunca acabará sino se pone fin al origen del problema.

Una Europa que se enorgullece de sus valores, pero que no ha sido capaz de prever y actuar para controlar un problema de muchos años atrás. Parece mentira que en pleno año 2018 sigamos con el discurso buenista de papeles para todos y sin fronteras o el extremista de papeles para nadie y levantamiento de muros, discursos que nunca pretenden indagar en el origen de todo esto. 

Lo cierto es que nadie a nivel global habla de lo que está pasando realmente. Por un lado tenemos un mundo desarrollado con una tasa de natalidad ya controlada, pero con un consumismo desaforado. Por otra parte tenemos al mundo subdesarrollado con un tasa de natalidad descontrolada intentando sobrevivir.

Este choque entre los dos mundos no es más que la consecuencia directa de un único problema, el mundo tiene recursos finitos y el equilibrio se rompió hace mucho tiempo. Es físicamente imposible que los 7 mil 500 millones de personas que vivimos actualmente en la Tierra, puedan vivir como lo hacemos cualquier habitante de los países desarrollados.

Hay proyecciones que hablan de que dentro de unas décadas, seremos el doble de población mundial y que necesitaríamos 3 Tierras para poder sobrevivir. Somos una verdadera plaga que como cualquier otra especie, la naturaleza la autorregulará tarde o temprano. La diferencia es que como seres racionales, tenemos la oportunidad de autoregularnos nosotros mismos y de hacer nuestra existencia algo sostenible.

Todo lo que no sea invertir en estos países subdesarrollados donde realmente está el foco del problema, no serán más que parches de corto recorrido.

Cuando hablamos de invertir, no hablamos de pagar por expoliar sus recursos, sino de invertir en su educación que es el pilar principal de cualquier sociedad, invertir hasta que todos estos países sean autosuficientes y estén adaptados a los recursos que ofrece su entorno para que nadie tenga que huir para sobrevivir. Hasta que el mundo no entienda esto nuestro futuro seguirá siendo insostenible, por mucho que nuestra mente cortoplacista piense lo contrario.


martes, 31 de julio de 2018

Ruta del Cares.

Álvaro Machuca Puente ©

martes, 19 de junio de 2018

Gormaz.

Álvaro Machuca Puente ©

domingo, 10 de junio de 2018

Medios y etiquetas

Una de las formas de ver los cambios que ha sufrido el ser humano a lo largo de toda su historia, es ver la evolución de los medios de comunicación. Medios que han ido cambiando según avanzaba la tecnología, llegando a convertirse en la actualidad en los verdaderos motores ideológicos de la sociedad.

Vivimos en tiempos donde hemos sustituido la capacidad de pensar, razonar contrastar, investigar por la capacidad de etiquetar sin el más mínimo conocimiento. Tiempos donde queremos saber las respuestas sin haber leído el enunciado, no queremos aprender como se hacen las cosas, sino que nos las hagan. Tiempos en los que la involución mental avanza a pasos agigantados con el único afán de quererlo todo con el mínimo esfuerzo posible. Por esto, el poder de los medios de comunicación y su capacidad de influir en el pensamiento de las personas no para de avanzar, ya que es más cómodo dar por válido lo que te dicen, que querer informarte realmente de lo que pasa.

Los espacios informativos son un claro ejemplo de que lo que se busca a la hora de dar las noticias, es el pensamiento fácil que no le haga preguntarse al espectador del por qué de las cosas. El querer resumirlo todo a su máxima expresión con el único afán de llamar la atención de forma fácil y directa, pero sin ninguna intención de informar de forma fehaciente y contrastada.

Medios de comunicación que no entienden de términos medios ni imparcialidad, sino de "bueno" y "malo" que en cuestión de segundos son capaces de juzgar cualquier caso por complejo que sea. Medios que buscan el titular fácil sin miedo a tener que decir lo contrario al día siguiente, medios que ponen en foco en las noticias que a ellos más les interesan y el tiempo que estimen necesario. Amparados en la libertad para comunicar de la forma que quieran, están moldeando a su antojo a una sociedad que termina siendo fiel reflejo de su forma de actuar.

Por si esto fuera poco, la clase política también ha caído en estás prácticas o mejor dicho tácticas para sacar el máximo rédito posible de cualquier situación. Como perros de presa, se lanzan al ataque ante las más mínima posibilidad de dejar mal al contrario. El diálogo entre los propios partidos pasa ahora por el filtro de los medios de comunicación sumidos siempre en las tácticas electorales, una precampaña continua que ha acabado con la capacidad de llegar a cualquier tipo de consensos sea cual sea la materia.

No siendo partidario de la intervención estatal, está claro que la única solución para reconducir todo esto es poner fronteras y acabar con la política del todo vale. No podemos dejar la comunicación, información y educación en manos de empresas privadas que solo entienden de porcentajes de share y euros.

domingo, 20 de mayo de 2018

Emita rupestre de Presillas.

Álvaro Machuca Puente ©